<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<?xml-stylesheet type="text/xsl" media="screen" href="/~files/feed-premium.xsl"?>
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             
<rss xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/" xmlns:feedpress="https://feed.press/xmlns" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:podcast="https://podcastindex.org/namespace/1.0" version="2.0">
  <channel>
    <feedpress:locale>es</feedpress:locale>
    <feedpress:newsletterId>amaliorey</feedpress:newsletterId>
    <atom:link rel="hub" href="https://feedpress.superfeedr.com/"/>
    <title>Amalio Rey | Blog de innovación con una mirada humanista</title>
    <atom:link href="https://feedpress.me/amaliorey" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <link>https://www.amaliorey.com/</link>
    <description>Escribo para comprender</description>
    <lastBuildDate>Tue, 08 Sep 2026 16:22:26 +0000</lastBuildDate>
    <language>es</language>
    <sy:updatePeriod>
hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>
1</sy:updateFrequency>
    <generator>https://wordpress.org/?v=7.0.7</generator>
    <image>
      <url>https://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2022/11/cropped-android-chrome-512x512-1-32x32.png</url>
      <title>Amalio Rey | Blog de innovación con una mirada humanista</title>
      <link>https://www.amaliorey.com/</link>
      <width>32</width>
      <height>32</height>
    </image>
    <item>
      <title>¿Quiénes somos cuando no trabajamos?</title>
      <link>https://feedpress.me/link/9670/17442804/quienes-somos-cuando-no-trabajamos</link>
      <comments>https://www.amaliorey.com/2026/09/08/quienes-somos-cuando-no-trabajamos/#respond</comments>
      <dc:creator><![CDATA[Amalio Rey]]></dc:creator>
      <pubDate>Tue, 08 Sep 2026 16:22:25 +0000</pubDate>
      <category><![CDATA[Bienestar]]></category>
      <category><![CDATA[Diseño]]></category>
      <category><![CDATA[Innovación personal]]></category>
      <category><![CDATA[Mi libro]]></category>
      <category><![CDATA[Pensar bien]]></category>
      <guid isPermaLink="false">https://www.amaliorey.com/?p=10240</guid>
      <description><![CDATA[<p>Entrevista a Amalio A. Rey en la revista SINTETIA sobre la adicción a los atajos y la cultura artesana como forma de resistencia</p>
<p>La entrada <a href="https://www.amaliorey.com/2026/09/08/quienes-somos-cuando-no-trabajamos/">¿Quiénes somos cuando no trabajamos?</a> se publicó primero en <a href="https://www.amaliorey.com">Amalio Rey | Blog de innovación con una mirada humanista</a>.</p>
]]></description>
      <content:encoded><![CDATA[<div style="margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;" class="sharethis-inline-share-buttons" ></div>
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><strong>POST Nº 752</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En la revista digital SINTETIA,&nbsp;me han hecho una entrevista que disfruté de cabo a rabo. La conversación gira alrededor de dos grandes preguntas: ¿a qué velocidad queremos vivir? y ¿qué precio pagamos por los atajos que tomamos?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hablamos de eso que llamo «autoayuda relacional», más cercana a la «socioayuda» de Belén Gopegui; de la escritura de libros como un ejercicio anti atajos de tenacidad y compromiso; y de una tensión que atraviesa mi último libro: si los atajos son tan cómodos, ¿Cómo se sostiene de verdad una invitación a evitarlos?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y conversamos también de la artesanía como forma de vida, de experimentar con la poesía y de la lentitud deseada como forma de resistencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Transcribo a continuación, a modo de resumen, las preguntas que me hicieron:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Vidas que importan, tu nuevo ensayo: ¿qué libro has querido escribir?</li>



<li>Sigo tu trabajo, así que me ha sorprendido este cambio temático respecto a tus dos libros anteriores, centrados en la inteligencia colectiva. No te imaginaba escribiendo un libro que se acerca al territorio de la autoayuda.</li>



<li>En el libro aparece una idea recurrente: «la vida no solo se vive, se hace». ¿Qué quieres decir?</li>



<li>Lo artesano está muy presente en tu relato, con poesía incluida…</li>



<li>Dices que vivimos obsesionados con la velocidad. Parece bastante evidente, pero háblame más de eso…</li>



<li>Como sabes, también escribo, así que me atrae esa visión tuya de la escritura de libros como un reto único de tenacidad y compromiso.</li>



<li>Hablemos de los atajos. Si son tan cómodos, ¿se puede sostener de verdad la idea de evitarlos?</li>



<li>Frente a esa lógica del atajo, tú reivindicas la intención. En un mundo lleno de estímulos, ¿qué papel juega?</li>



<li>Hablas en el libro de lo que cuesta desconectar del trabajo. ¿Por qué crees que es tan difícil?</li>



<li>En un momento en que todo el mundo celebra y vende la «marca personal», tú te muestras muy escéptico con el concepto. ¿Por qué?</li>



<li>También cuestionas la idea de «sé tú mismo». ¿Qué problema hay con eso?</li>



<li>Para terminar, si tuvieras que explicar por qué merece la pena leer <em>Vidas que importan</em>, ¿qué dirías?</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Acede a la entrevista completa en este enlace: <a href="https://www.sintetia.com/amalio-rey-la-prisa-se-ha-convertido-en-una-ideologia/">https://www.sintetia.com/amalio-rey-la-prisa-se-ha-convertido-en-una-ideologia/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por si no lo sabes, puedes descargarte el&nbsp;<a href="https://www.amaliorey.com/wp-content/uploads/2026/04/Indice.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">índice</a>&nbsp;del libro para hacerte una idea de los temas que trata. También, lo puedes pedir en cualquier librería o comprar en Amazon, tanto en&nbsp;<a href="https://www.amazon.es/IMPORTAN-HABITAR-INTENCI%C3%93N-ADICTO-Sociedad/dp/B0GSM2WNPK/ref=tmm_pap_swatch_0" target="_blank" rel="noreferrer noopener">tapa blanda</a>&nbsp;como en formato&nbsp;<a href="https://www.amazon.es/Vidas-que-importan-Amalio-Rey-ebook/dp/B0DDKCFCWG/ref=tmm_kin_swatch_0" target="_blank" rel="noreferrer noopener">e-book</a>. En mi&nbsp;<a href="https://amaliorey.substack.com/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Substack</a>&nbsp;y aquí mismo sigo publicando piezas que amplían ideas del libro.</p>
<div style="margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;" class="sharethis-inline-share-buttons" ></div><p>La entrada <a href="https://www.amaliorey.com/2026/09/08/quienes-somos-cuando-no-trabajamos/">¿Quiénes somos cuando no trabajamos?</a> se publicó primero en <a href="https://www.amaliorey.com">Amalio Rey | Blog de innovación con una mirada humanista</a>.</p>
<img src="https://feedpress.me/link/9670/17442804.gif" height="1" width="1"/>]]></content:encoded>
      <wfw:commentRss>https://www.amaliorey.com/2026/09/08/quienes-somos-cuando-no-trabajamos/feed/</wfw:commentRss>
      <slash:comments>0</slash:comments>
    </item>
    <item>
      <title>Lo pequeño que mueve mucho</title>
      <link>https://feedpress.me/link/9670/17372537/lo-pequeno-que-mueve-mucho</link>
      <comments>https://www.amaliorey.com/2026/07/04/lo-pequeno-que-mueve-mucho/#comments</comments>
      <dc:creator><![CDATA[Amalio Rey]]></dc:creator>
      <pubDate>Sat, 04 Jul 2026 07:58:36 +0000</pubDate>
      <category><![CDATA[Bienestar]]></category>
      <guid isPermaLink="false">https://www.amaliorey.com/?p=10232</guid>
      <description><![CDATA[<p>Responder un correo breve, agendar una cita, guardar un archivo, anotar una idea: gestos diminutos que, realizados al instante, evitan que el desorden se extienda</p>
<p>La entrada <a href="https://www.amaliorey.com/2026/07/04/lo-pequeno-que-mueve-mucho/">Lo pequeño que mueve mucho</a> se publicó primero en <a href="https://www.amaliorey.com">Amalio Rey | Blog de innovación con una mirada humanista</a>.</p>
]]></description>
      <content:encoded><![CDATA[<div style="margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;" class="sharethis-inline-share-buttons" ></div>
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><strong>POST Nº 751</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay gestos mínimos que alivian el peso del día, y la «regla de los cinco minutos» es uno de ellos. Funciona de manera sencilla: ¡si una tarea puede resolverse en menos de cinco minutos, hazla de inmediato! No importa si parece secundaria; atenderla al instante libera espacio mental y evita que se acumule con otros pendientes. Además, beneficia a quienes dependen de tu respuesta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta regla no es nueva. <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/David_Allen" target="_blank" rel="noreferrer noopener">David Allen</a>, creador del GTD (Getting Things Done), habla de la «regla de los dos minutos». <a href="https://thinkwasabi.com/blog/" type="link" id="https://thinkwasabi.com/blog/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Berto Pena</a> la llama «Minuto de Oro». Para mí, uno o dos minutos resultan demasiado breves. Cinco permiten respirar y actuar con eficacia suficiente para mantener el flujo de trabajo sin penalizarlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas ventanas son perfectas para cortar de raíz las pequeñas fricciones de la vida compartida. Responder un correo breve, agendar una cita, guardar un archivo, anotar una idea: gestos diminutos que, realizados al instante, evitan que el desorden se extienda, que la distracción se filtre a otros o que la espera innecesaria se acumule.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aplicar esta regla tiene ventajas claras. Primero, reduce la procrastinación: cada microtarea completada desaparece de tu mente y disminuye la ansiedad por lo pendiente. Segundo, previene la acumulación de responsabilidades pequeñas que, si se ignoran, se multiplican y se vuelven abrumadoras. Tercero, genera un sentido de logro continuo: completar varias tareas pequeñas produce un progreso tangible que motiva a abordar las más complejas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, mejora el enfoque. Al eliminar distracciones menores, puedes dedicar tu atención a proyectos que requieren profundidad. Con constancia, esta práctica refuerza hábitos de diligencia y acción inmediata que se trasladan a otros ámbitos de la vida, tanto profesional como personal. La credibilidad también se beneficia: responder a tiempo transmite eficacia y cuidado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un matiz importante: la regla de los cinco minutos no significa interrumpir el <a href="https://www.amaliorey.com/2018/03/27/trabajo-profundo-o-el-control-de-la-atencion-como-una-destreza-vital-post-567/">trabajo profundo</a> constantemente. La clave para gestionarla bien es el contexto. Si surge una microtarea rápida cuando no estás concentrado en algo, hazla. Si estás inmerso en un trabajo que exige atención sostenida, anótala y despáchala después, en un bloque dedicado a estas acciones. Así se combinan diligencia y concentración profunda sin distracciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="font-size:12px"><strong>NOTA:</strong> La imagen pertenece al álbum de <a href="https://pixabay.com/es/photos/reloj-anal%C3%B3gico-tiempo-reloj-1869928/"><strong>Pexels </strong></a>en Pixabay.com. Si te ha gustado el post, puedes suscribirte para recibir en tu buzón las siguientes entradas de este blog. Para eso solo tienes que introducir tu dirección de correo electrónico en el recuadro de <em>«suscríbete a este blog</em>” que aparece en la homepage. También puedes seguirme en mi <strong><a href="https://amaliorey.substack.com/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">boletín de Substack</a></strong>, la red social <strong><a href="https://bsky.app/profile/amaliorey.bsky.social" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Bluesky </a></strong>o visitar&nbsp;mi otro blog: <strong><a href="http://bloginteligenciacolectiva.com/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Blog de Inteligencia Colectiva</a></strong>. Asimismo, aquí tienes más información sobre mi último libro: «<strong><a href="https://www.amaliorey.com/2026/04/06/mas-libros-que-hijos-nace-vidas-que-importan/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">VIDAS QUE IMPORTAN: Cómo habitar con intención un mundo adicto a los atajos</a></strong>» y en este enlace <strong><a href="https://www.amaliorey.com/quiero-el-libro/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">¿Dónde adquirirlo?</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
<div style="margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;" class="sharethis-inline-share-buttons" ></div><p>La entrada <a href="https://www.amaliorey.com/2026/07/04/lo-pequeno-que-mueve-mucho/">Lo pequeño que mueve mucho</a> se publicó primero en <a href="https://www.amaliorey.com">Amalio Rey | Blog de innovación con una mirada humanista</a>.</p>
<img src="https://feedpress.me/link/9670/17372537.gif" height="1" width="1"/>]]></content:encoded>
      <wfw:commentRss>https://www.amaliorey.com/2026/07/04/lo-pequeno-que-mueve-mucho/feed/</wfw:commentRss>
      <slash:comments>3</slash:comments>
    </item>
    <item>
      <title>El cabreo de que tengan razón</title>
      <link>https://feedpress.me/link/9670/17369579/el-cabreo-de-que-tengan-razon</link>
      <comments>https://www.amaliorey.com/2026/06/29/el-cabreo-de-que-tengan-razon/#respond</comments>
      <dc:creator><![CDATA[Amalio Rey]]></dc:creator>
      <pubDate>Mon, 29 Jun 2026 06:56:13 +0000</pubDate>
      <category><![CDATA[Bienestar]]></category>
      <category><![CDATA[Innovación personal]]></category>
      <category><![CDATA[Pensar bien]]></category>
      <guid isPermaLink="false">https://www.amaliorey.com/?p=10227</guid>
      <description><![CDATA[<p>Las críticas que apuntan bien duelen más. Las verdades hacen más mella porque desarman el relato al que se acude para evadir el problema. No podemos negarlas sin mentirnos a nosotros mismos.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.amaliorey.com/2026/06/29/el-cabreo-de-que-tengan-razon/">El cabreo de que tengan razón</a> se publicó primero en <a href="https://www.amaliorey.com">Amalio Rey | Blog de innovación con una mirada humanista</a>.</p>
]]></description>
      <content:encoded><![CDATA[<div style="margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;" class="sharethis-inline-share-buttons" ></div>
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><strong>POST Nº 750</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Supón que alguien te señala algo de tu comportamiento que le molestó. Puede ser un gesto arrogante o una falta de empatía que creíste disimular. No levanta la voz ni busca herirte, pero lo pasas mal. Aunque prefieras achacarlo a la forma en que lo dice, en realidad te duele más porque intuyes que es cierto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hace poco me ocurrió y, claro, no era la primera vez. Recibí una observación justa pero mi reacción fue desproporcionada: me puse a la defensiva, irritado, casi ofendido. Quise atribuirlo al tono y al momento, hasta que entendí que lo que me molestaba era precisamente que tuvieran razón. Eso me obligaba a mirar justo donde más me cuesta. Y por eso las críticas que apuntan bien duelen mucho más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Resulta curioso que toleremos mejor un reproche equivocado, pero tiene su explicación. Si alguien apunta mal, podemos desacreditar el mensaje o culpar al otro por no entendernos. Así nos ahorramos tener que reconocer el error, que es lo que más pica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero cuando la crítica acierta, no hay escapatoria, porque empuja al espejo. El ego, guardián de la autoimagen, reacciona de inmediato para proteger su territorio. Las verdades hacen más mella porque desarman el relato al que se acude para evadir el problema. No podemos negarlas sin mentirnos a nosotros mismos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con el tiempo he aprendido a reconocer esa punzada emocional como una señal útil. Si una crítica me cabrea demasiado, hago una pausa para entender las razones. Intento no responder enseguida y me pregunto: ¿me molesta porque es cierta, porque toca algo que no logro cambiar, porque me recuerda lo que ya me he reprochado tantas veces en silencio? Separar el hecho de la emoción aclara mucho.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que tengan razón me afecta más porque expone la parte de mí que siento frágil o en conflicto. Pero a medida que lo gestiono mejor, trato de convertirlo en una oportunidad para integrar eso en quien soy, sin vivirlo como una condena.</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="font-size:12px"><strong>NOTA:</strong> La imagen pertenece al álbum de <a href="https://pixabay.com/es/photos/insulto-jurar-enfadado-enojar-2902607/"><strong>TheDigitalArtist</strong></a> en Pixabay.com. Si te ha gustado el post, puedes suscribirte para recibir en tu buzón las siguientes entradas de este blog. Para eso solo tienes que introducir tu dirección de correo electrónico en el recuadro de <em>«suscríbete a este blog</em>” que aparece en la homepage. También puedes seguirme en mi <strong><a href="https://amaliorey.substack.com/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">boletín de Substack</a></strong>, la red social <strong><a href="https://bsky.app/profile/amaliorey.bsky.social" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Bluesky </a></strong>o visitar&nbsp;mi otro blog: <strong><a href="http://bloginteligenciacolectiva.com/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Blog de Inteligencia Colectiva</a></strong>. Asimismo, aquí tienes más información sobre mi último libro: «<strong><a href="https://www.amaliorey.com/2026/04/06/mas-libros-que-hijos-nace-vidas-que-importan/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">VIDAS QUE IMPORTAN: Cómo habitar con intención un mundo adicto a los atajos</a></strong>» y en este enlace <strong><a href="https://www.amaliorey.com/quiero-el-libro/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">¿Dónde adquirirlo?</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
<div style="margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;" class="sharethis-inline-share-buttons" ></div><p>La entrada <a href="https://www.amaliorey.com/2026/06/29/el-cabreo-de-que-tengan-razon/">El cabreo de que tengan razón</a> se publicó primero en <a href="https://www.amaliorey.com">Amalio Rey | Blog de innovación con una mirada humanista</a>.</p>
<img src="https://feedpress.me/link/9670/17369579.gif" height="1" width="1"/>]]></content:encoded>
      <wfw:commentRss>https://www.amaliorey.com/2026/06/29/el-cabreo-de-que-tengan-razon/feed/</wfw:commentRss>
      <slash:comments>0</slash:comments>
    </item>
    <item>
      <title>DÉJAME PENSARLO en Substack</title>
      <link>https://feedpress.me/link/9670/17355271/dejame-pensarlo-en-substack</link>
      <comments>https://www.amaliorey.com/2026/06/06/dejame-pensarlo-en-substack/#respond</comments>
      <dc:creator><![CDATA[Amalio Rey]]></dc:creator>
      <pubDate>Sat, 06 Jun 2026 12:30:44 +0000</pubDate>
      <category><![CDATA[Blogging]]></category>
      <category><![CDATA[Lecturas]]></category>
      <category><![CDATA[Pensar bien]]></category>
      <guid isPermaLink="false">https://www.amaliorey.com/?p=10207</guid>
      <description><![CDATA[<p>Un espacio para abrir melones sin prisa en un mundo adicto a los atajos</p>
<p>La entrada <a href="https://www.amaliorey.com/2026/06/06/dejame-pensarlo-en-substack/">DÉJAME PENSARLO en Substack</a> se publicó primero en <a href="https://www.amaliorey.com">Amalio Rey | Blog de innovación con una mirada humanista</a>.</p>
]]></description>
      <content:encoded><![CDATA[<div style="margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;" class="sharethis-inline-share-buttons" ></div>
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><strong>POST Nº 749</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Me he abierto un Substack. Se llama DÉJAME PENSARLO, un título que ya da algunas pistas de lo que va: abrir melones sin prisa en un mundo adicto a los atajos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por si no lo conoces, Substack es una plataforma de boletines: te suscribes a una publicación y recibes sus textos en el correo, aunque también puedes leerlos desde la web o desde su aplicación. Llevo un tiempo suscrito a varios boletines y me tiene enganchado esto de ser <em>Substackero</em>. Tiene algo menos ansioso que las redes sociales. Uno recibe un texto, lo abre cuando puede, lo lee con algo más de atención y, si quiere, responde. Hay menos griterío, menos algoritmo empujando el siguiente estímulo, menos sensación de estar pasando por encima de todo sin detenerse en nada. Además, y esto lo aprecio especialmente, las personas que se suscriben a Substack les gusta leer, buscan el formato lectura, que es en el que más cómodo me siento yo. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">DÉJAME PENSARLO quiero que sea un espacio para hacerse buenas preguntas y compartir textos sobre metacognición, estadística, humanidades, pensamiento crítico y cómo cultivar el criterio propio en medio de tanto ruido. Nada pretencioso ni académico; más bien un lugar para experimentar con estilos de escritura más desenfadados, que es un camino que llevo transitando desde hace tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Voy a probarlo. Solo seguiré si me lo paso bien publicando allí. El comienzo ha sido divertido —mejor de lo que esperaba—, y las posibilidades que ofrece para conversar con otros autores y llegar a audiencias que todavía no me conocen también me atraen bastante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi Substack va a complementar a este blog, que sigue vivo y coleando<strong>. </strong>Este continuará siendo mi campamento base. Quiero mantener mi propio espacio y no depender de los cambios de humor de ninguna plataforma. Los contenidos son míos, y buena parte de lo que produzca se quedará aquí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">DÉJAME PENSARLO será, por tanto, una puerta más de entrada. Publicaré allí, en diferido, algunos textos de este blog para quienes prefieran recibirlos por correo o leerlos en ese formato, que es bastante agradable. Y escribiré también piezas pensadas específicamente para el boletín: textos más breves, notas, preguntas abiertas, enlaces comentados o ideas todavía en proceso. Afirmo, además, que mi suscripción será siempre gratuita, no habrá nunca muro de pago.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me haría mucha ilusión que me acompañes, desde el principio, en esta aventura. Visita mi nuevo substack en este enlace, y suscríbete si te gusta:</p>




<p><iframe style="border: 1px solid #EEE; background: white;" src="https://amaliorey.substack.com/embed" width="480" height="320" frameborder="0" scrolling="no"></iframe></p>


<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
<div style="margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;" class="sharethis-inline-share-buttons" ></div><p>La entrada <a href="https://www.amaliorey.com/2026/06/06/dejame-pensarlo-en-substack/">DÉJAME PENSARLO en Substack</a> se publicó primero en <a href="https://www.amaliorey.com">Amalio Rey | Blog de innovación con una mirada humanista</a>.</p>
<img src="https://feedpress.me/link/9670/17355271.gif" height="1" width="1"/>]]></content:encoded>
      <wfw:commentRss>https://www.amaliorey.com/2026/06/06/dejame-pensarlo-en-substack/feed/</wfw:commentRss>
      <slash:comments>0</slash:comments>
    </item>
    <item>
      <title>Parkinson y Hofstadter</title>
      <link>https://feedpress.me/link/9670/17354224/parkinson-y-hofstadter</link>
      <comments>https://www.amaliorey.com/2026/06/04/parkinson-y-hofstadter/#respond</comments>
      <dc:creator><![CDATA[Amalio Rey]]></dc:creator>
      <pubDate>Thu, 04 Jun 2026 18:53:51 +0000</pubDate>
      <category><![CDATA[Consultoría]]></category>
      <category><![CDATA[Management]]></category>
      <guid isPermaLink="false">https://www.amaliorey.com/?p=10203</guid>
      <description><![CDATA[<p>La tensión entre ambas leyes es clara: Parkinson nos empuja a comprimir, Hofstadter a expandir. Parkinson sugiere acortar los plazos para evitar dilaciones, mientras Hofstadter recomienda añadir un margen adicional, por si acaso. </p>
<p>La entrada <a href="https://www.amaliorey.com/2026/06/04/parkinson-y-hofstadter/">Parkinson y Hofstadter</a> se publicó primero en <a href="https://www.amaliorey.com">Amalio Rey | Blog de innovación con una mirada humanista</a>.</p>
]]></description>
      <content:encoded><![CDATA[<div style="margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;" class="sharethis-inline-share-buttons" ></div>
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><strong>POST Nº 748</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Existen dos leyes que describen cómo gestionamos el tiempo al realizar tareas o proyectos. Parecen opuestas —y lo son—, pero juntas ofrecen un enfoque honesto y equilibrado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La <strong>Ley de Parkinson</strong> sostiene que «un trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para completarlo». En la práctica, esto significa que si damos demasiado tiempo para una tarea, lo utilizaremos aunque no haga falta. Un informe que podría escribirse en cuatro jornadas se estira, como un chicle, a ocho si ese es el tiempo planificado. El riesgo es evidente: los plazos amplios fomentan la dilación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego está la <strong>Ley de Hofstadter</strong>: «Siempre se tarda más —en un proyecto o tarea— de lo que uno espera». Advierte sobre nuestra tendencia a subestimar el tiempo real necesario para completar un proyecto. Calculamos cuatro días, y de repente son seis, con interrupciones e imprevistos, que nadie advirtió. En otras palabras, solemos pensar que una tarea llevará menos tiempo del que realmente requiere.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La tensión entre ambas leyes es clara: <strong>Parkinson nos empuja a comprimir, Hofstadter a expandir</strong>. Parkinson sugiere acortar los plazos para evitar dilaciones, mientras Hofstadter recomienda añadir un margen adicional, por si acaso. Por eso, <strong>sin una gestión cuidadosa, la Ley de Hofstadter puede transformarse en un Parkinson encubierto</strong>: los plazos se alargan en exceso, no como precaución sino para acomodar la dejadez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La buena noticia es que es posible combinar ambas leyes para gestionar plazos efectivos. Primero, según Hofstadter, hacemos un cálculo conservador: estimamos lo que creemos que tomará un proyecto, y le añadimos un colchón para lo inesperado. Después, dentro de ese rango, Parkinson recomienda establecer hitos parciales. Por ejemplo, si se tienen ocho días para entregar un informe, se definen tres bloques de dos días, cada uno con metas intermedias que permitan supervisar el avance. Así se mantiene la atención y se evita dejar todo para el final.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al finalizar cada bloque, se revisa el progreso y se ajusta el tiempo restante según cómo avanza el proyecto. El margen de seguridad, ese respiro que nos da Hofstadter, no es para vagar. Es solo para contingencias, imprevistos y accidentes del camino. Usarlo como excusa para distraerse sin justificación es traicionarlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este enfoque combinado aporta equilibro a la gestión del tiempo: <strong>el margen extra protege del estrés y de la presión de los plazos precipitados, mientras que los hitos intermedios evitan la dilación</strong>. De este modo, se consigue eficacia sin sacrificar flexibilidad, combinando la previsión de Hofstadter con la disciplina de Parkinson.</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="font-size:12px"><strong>NOTA:</strong> La imagen pertenece al álbum de <a href="https://pixabay.com/es/photos/sombrilla-verano-colores-primavera-2921160/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>jlsggdl </strong></a>en Pixabay.com. Si te ha gustado el post, puedes suscribirte para recibir en tu buzón las siguientes entradas de este blog. Para eso solo tienes que introducir tu dirección de correo electrónico en el recuadro de <em>«suscríbete a este blog</em>” que aparece en la homepage. También puedes seguirme en mi <strong><a href="https://amaliorey.substack.com/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">boletín de Substack</a></strong>, la red social <strong><a href="https://bsky.app/profile/amaliorey.bsky.social" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Bluesky </a></strong>o visitar mi otro blog: <strong><a href="http://bloginteligenciacolectiva.com/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Blog de Inteligencia Colectiva</a></strong>. Asimismo, aquí tienes más información sobre mi último libro: «<strong><a href="https://www.amaliorey.com/2026/04/06/mas-libros-que-hijos-nace-vidas-que-importan/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">VIDAS QUE IMPORTAN: Cómo habitar con intención un mundo adicto a los atajos</a></strong>» y en este enlace <strong><a href="https://www.amaliorey.com/quiero-el-libro/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">¿Dónde adquirirlo? </a></strong></p>
<div style="margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;" class="sharethis-inline-share-buttons" ></div><p>La entrada <a href="https://www.amaliorey.com/2026/06/04/parkinson-y-hofstadter/">Parkinson y Hofstadter</a> se publicó primero en <a href="https://www.amaliorey.com">Amalio Rey | Blog de innovación con una mirada humanista</a>.</p>
<img src="https://feedpress.me/link/9670/17354224.gif" height="1" width="1"/>]]></content:encoded>
      <wfw:commentRss>https://www.amaliorey.com/2026/06/04/parkinson-y-hofstadter/feed/</wfw:commentRss>
      <slash:comments>0</slash:comments>
    </item>
    <item>
      <title>También se aprende mucho en una buena conferencia</title>
      <link>https://feedpress.me/link/9670/17352096/tambien-se-aprende-mucho-en-una-buena-conferencia</link>
      <comments>https://www.amaliorey.com/2026/06/01/tambien-se-aprende-mucho-en-una-buena-conferencia/#respond</comments>
      <dc:creator><![CDATA[Amalio Rey]]></dc:creator>
      <pubDate>Mon, 01 Jun 2026 17:18:19 +0000</pubDate>
      <category><![CDATA[Educación]]></category>
      <category><![CDATA[Pensar bien]]></category>
      <guid isPermaLink="false">https://www.amaliorey.com/?p=10195</guid>
      <description><![CDATA[<p>Vivimos en un momento en el que resulta habitual despreciar el formato de charla o conferencia. Parece que escuchar con atención tiene poco valor, y eso nos ha llevado al extremo contrario: el del «tallerismo» sin ton ni son.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.amaliorey.com/2026/06/01/tambien-se-aprende-mucho-en-una-buena-conferencia/">También se aprende mucho en una buena conferencia</a> se publicó primero en <a href="https://www.amaliorey.com">Amalio Rey | Blog de innovación con una mirada humanista</a>.</p>
]]></description>
      <content:encoded><![CDATA[<div style="margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;" class="sharethis-inline-share-buttons" ></div>
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><strong>POST Nº 747</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy leí un artículo con este titular: «Una conferencia no es una actividad para aprender». No citaré al autor, muy competente en su campo, para no personalizar el debate; pero discrepo de esa afirmación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me puse a repasar las últimas conferencias a las que asistí. No los cafés de los descansos ni las conversaciones de pasillo, que casi siempre merecen la pena, sino lo que ocurrió mientras escuchaba a los ponentes: ¿hubo alguna idea que no conocía? ¿entendí mejor algo que ya sabía? ¿cambió mi opinión sobre algún tema? La respuesta es sí. Entonces aprendí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aprender es cambiar lo que sabes, entiendes o haces gracias a la práctica, el estudio o la reflexión. Una persona aprende cuando entra en contacto con una información o experiencia nueva que modifica algo en su mente o en su conducta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estoy de acuerdo en que, siempre que sea posible, los formatos de aprendizaje deberían implicar al aprendiz en actividades dinámicas e interactivas. Sin embargo, afirmar que «solo se aprende practicando» es incorrecto. Reducir el aprendizaje a la práctica deja fuera muchas cosas que también forman parte de él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Escuchar y leer son actividades incorrectamente etiquetadas como pasivas. Todo depende de cómo se aborden y de la actitud del aprendiz. Una buena conferencia no tiene por qué limitarse a la simple «distribución de información». También puede abrir puertas al descubrimiento, iluminar zonas ciegas, proporcionar marcos útiles para interpretar la realidad o provocar esas intuiciones que reordenan de golpe lo que uno creía saber. Y si eso no es aprendizaje, apaga y vámonos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo tengo claro: hay personas brillantes —y sabias— que, en una lección magistral bien hilvanada, son capaces de transmitir más aprendizajes esenciales que decenas de talleres donde se practican habilidades operativas y secundarias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y creo que mi resistencia al titular del artículo viene de que no distingue entre dos tipos de aprendizaje; una confusión que, por cierto, es casi un signo de la época. Hay un aprendizaje operativo, que exige práctica: tocar el piano, programar, negociar, escribir mejor, hablar un idioma o resolver problemas matemáticos. Ahí escuchar y leer no bastan, porque la competencia depende de ejecutar, corregir, ajustar y automatizar. Pero hay otro, el conceptual o interpretativo, donde una idea puede producir una transformación inmediata: una distinción nueva, un modelo mental o una categoría que antes se desconocía. En ese caso, escuchar o leer no son solo una preparación para aprender; son ya el medio mismo del aprendizaje.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es verdad que incluso en ese aprendizaje más troncal hay grados. Una idea puede entrar de golpe, pero luego necesita vida, contraste y experiencia para volverse más profunda. Primero la entiendes, después la reconoces en situaciones reales y luego la usas para pensar o actuar. Esto impulsa el círculo virtuoso, pero no significa que lo anterior no haya sido aprendizaje, ni que sea menos valioso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vivimos en un momento en el que resulta habitual despreciar el formato de charla o conferencia. Parece que escuchar con atención tiene poco valor, y eso nos ha llevado al extremo contrario: el del «tallerismo» sin ton ni son. A estar continuamente haciendo cosas, aunque falte un marco conceptual que les dé sentido. Y no pasa nada por escuchar primero, dedicar tiempo a pensar y dejar la práctica para después.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por cierto, esas conferencias no tienen que ser presenciales. Pueden ser un vídeo o cualquiera de las charlas que se publican en Internet. He aprendido más en algunas de ellas que en muchos talleres supuestamente diseñados para maximizar el aprendizaje. Porque no todo lo relevante consiste en aprender a hacer. También aprendemos a ver, a interpretar, a nombrar y a comprender. Y para eso, a veces, basta con escuchar atentamente a alguien que tiene algo importante que decirnos.</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="font-size:12px"><strong>NOTA:</strong> La imagen pertenece al álbum de <strong><a href="https://pixabay.com/es/illustrations/altavoz-persona-audiencia-multitud-9391455/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Geralt </a></strong>en Pixabay.com. Si te ha gustado el post, puedes suscribirte para recibir en tu buzón las siguientes entradas de este blog. Para eso solo tienes que introducir tu dirección de correo electrónico en el recuadro de <em>«suscríbete a este blog</em>” que aparece en la homepage. También puedes seguirme en la red social <strong><a href="https://bsky.app/profile/amaliorey.bsky.social" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Bluesky </a></strong>o visitar&nbsp;mi otro blog: <strong><a href="http://bloginteligenciacolectiva.com/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Blog de Inteligencia Colectiva</a></strong>. Asimismo, aquí tienes más información sobre mi último libro: «<strong><a href="https://www.amaliorey.com/2026/04/06/mas-libros-que-hijos-nace-vidas-que-importan/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">VIDAS QUE IMPORTAN: Cómo habitar con intención un mundo adicto a los atajos</a></strong>» y en este enlace <strong><a href="https://www.amaliorey.com/quiero-el-libro/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">¿Dónde adquirirlo? </a></strong></p>
<div style="margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;" class="sharethis-inline-share-buttons" ></div><p>La entrada <a href="https://www.amaliorey.com/2026/06/01/tambien-se-aprende-mucho-en-una-buena-conferencia/">También se aprende mucho en una buena conferencia</a> se publicó primero en <a href="https://www.amaliorey.com">Amalio Rey | Blog de innovación con una mirada humanista</a>.</p>
<img src="https://feedpress.me/link/9670/17352096.gif" height="1" width="1"/>]]></content:encoded>
      <wfw:commentRss>https://www.amaliorey.com/2026/06/01/tambien-se-aprende-mucho-en-una-buena-conferencia/feed/</wfw:commentRss>
      <slash:comments>0</slash:comments>
    </item>
    <item>
      <title>La suerte no tiene prisa</title>
      <link>https://feedpress.me/link/9670/17348026/la-suerte-no-tiene-prisa</link>
      <comments>https://www.amaliorey.com/2026/05/25/la-suerte-no-tiene-prisa/#respond</comments>
      <dc:creator><![CDATA[Amalio Rey]]></dc:creator>
      <pubDate>Mon, 25 May 2026 15:45:31 +0000</pubDate>
      <category><![CDATA[Bienestar]]></category>
      <category><![CDATA[Lecturas]]></category>
      <category><![CDATA[Mi libro]]></category>
      <guid isPermaLink="false">https://www.amaliorey.com/?p=10189</guid>
      <description><![CDATA[<p>¿Y si la suerte no fuera un instante, sino un hilo que se despliega a lo largo del tiempo? ¿Y si no supiéramos hasta mucho después si un hecho fue bueno o malo, cuando la historia completa tome forma?</p>
<p>La entrada <a href="https://www.amaliorey.com/2026/05/25/la-suerte-no-tiene-prisa/">La suerte no tiene prisa</a> se publicó primero en <a href="https://www.amaliorey.com">Amalio Rey | Blog de innovación con una mirada humanista</a>.</p>
]]></description>
      <content:encoded><![CDATA[<div style="margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;" class="sharethis-inline-share-buttons" ></div>
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><strong>POST Nº 746</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph" style="font-size:16px">Este es un extracto del libro <a href="https://www.amaliorey.com/2026/04/06/mas-libros-que-hijos-nace-vidas-que-importan/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong><em>VIDAS QUE IMPORTAN:</em> <em>Cómo habitar con intención un mundo adicto a los atajos</em></strong></a> (Almuzara, 2026)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos gusta pensar en la suerte como una chispa repentina: ganar la lotería, escapar por segundos de un accidente, conseguir un buen trabajo por casualidad. Pero esa mirada es estrecha.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Y si la suerte no fuera un instante, sino un hilo que se despliega a lo largo del tiempo? ¿Y si no supiéramos hasta mucho después si un hecho fue bueno o malo, cuando la historia completa tome forma?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un cuento taoísta ilustra esto con precisión. Un campesino pierde su caballo y los vecinos exclaman: «¡Qué mala suerte!». Él responde: «Quizás». Días después, el caballo regresa acompañado de otros caballos salvajes. «¡Qué buena suerte!», celebran. «Quizás», contesta. Su hijo, al intentar montar uno de los animales, se rompe la pierna. «¡Qué desgracia!». «Quizás». Poco después, el ejército recluta jóvenes, pero no se lleva a su hijo por estar herido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mensaje es claro: la suerte no se mide en el instante, sino en retrospectiva. Lo que hoy parece desastre puede ser la grieta por donde se filtra algo valioso. Lo que celebramos como fortuna puede transformarse en carga. Una ruptura, una enfermedad, un despido… pueden ser resquicios por los que entre la luz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aceptar que la suerte se revela con el tiempo nos libera de la urgencia de etiquetar todo como «bueno» o «malo». Nos da margen para esperar y observar qué lugar ocupa cada hecho en nuestra historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A mi amiga Susana la despidieron y sintió pánico: deudas, miedo, vacío. Empezó a escribir, primero por necesidad, luego por pasión. Hoy vive de eso. Recuerda aquel trabajo y comprende que, en realidad, la estaba consumiendo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algo parecido le ocurrió a Nicolás. Tras una ruptura, creía haber perdido a la mujer de su vida. Dos años después conoció a alguien con quien descubrió una forma de amar más libre y serena. Lo que parecía un final fue, en realidad, un comienzo de algo mejor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la suerte puede jugar en sentido inverso. María Luisa consiguió un puesto soñado en Estados Unidos gracias a un encuentro casual en un congreso. «¡Qué suerte!», pensó ella y su familia. El primer año fue espléndido, hasta que un accidente truncó su vida en esa ciudad. Lo que parecía fortuna fue un desvío hacia un final trágico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y a veces la paradoja se esconde en lo cotidiano. Imagina que un atasco en Madrid te hace perder el tren para ir a una reunión decisiva. Maldices tu mala suerte. Esa misma tarde, casi por inercia, entras a una librería para matar el tiempo. Allí te reencuentras con un exvecino que te recomienda para otro trabajo, que termina siendo por fin tu lugar en el mundo. Ese tren perdido era, en realidad, el que no debías tomar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, suelo decirles a mis amigos que el único momento en que se puede juzgar con certeza si algo fue suerte o no, es en el lecho de muerte, cuando toda la red de causas y efectos queda al descubierto. Si la vida es un relato, el final es el que da sentido a los capítulos anteriores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Repensar la suerte no altera lo sucedido, pero sí transforma nuestra relación con ello, permitiéndonos relativizar y respirar con más espacio. Etiquetar de inmediato equivale a quedarse con un solo fotograma de la película. Dar tiempo a que los eventos encuentren su lugar nos abre a la historia completa. Una decepción puede ser una redención encubierta. Algo que nos duele puede empujarnos hacia algo mejor. La suerte no tiene prisa en dar su veredicto, porque nada sucede de manera aislada.</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="font-size:12px"><strong>NOTA:</strong> La imagen pertenece al álbum de <strong><a href="https://pixabay.com/es/photos/mar-agua-pies-sandalias-chancletas-2312623/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Broesis </a></strong>en Pixabay.com. Si te ha gustado el post, puedes suscribirte para recibir en tu buzón las siguientes entradas de este blog. Para eso solo tienes que introducir tu dirección de correo electrónico en el recuadro de <em>«suscríbete a este blog</em>” que aparece en la homepage. También puedes seguirme en la red social <strong><a href="https://bsky.app/profile/amaliorey.bsky.social" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Bluesky </a></strong>o visitar mi otro blog: <strong><a href="http://bloginteligenciacolectiva.com/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Blog de Inteligencia Colectiva</a></strong>. Asimismo, aquí tienes más información sobre mi último libro: «<strong><a href="https://www.amaliorey.com/2026/04/06/mas-libros-que-hijos-nace-vidas-que-importan/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">VIDAS QUE IMPORTAN: Cómo habitar con intención un mundo adicto a los atajos</a></strong>» y en este enlace <strong><a href="https://www.amaliorey.com/quiero-el-libro/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">¿Dónde adquirirlo? </a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
<div style="margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;" class="sharethis-inline-share-buttons" ></div><p>La entrada <a href="https://www.amaliorey.com/2026/05/25/la-suerte-no-tiene-prisa/">La suerte no tiene prisa</a> se publicó primero en <a href="https://www.amaliorey.com">Amalio Rey | Blog de innovación con una mirada humanista</a>.</p>
<img src="https://feedpress.me/link/9670/17348026.gif" height="1" width="1"/>]]></content:encoded>
      <wfw:commentRss>https://www.amaliorey.com/2026/05/25/la-suerte-no-tiene-prisa/feed/</wfw:commentRss>
      <slash:comments>0</slash:comments>
    </item>
    <item>
      <title>El síndrome del derecho</title>
      <link>https://feedpress.me/link/9670/17344449/el-sindrome-del-derecho</link>
      <comments>https://www.amaliorey.com/2026/05/19/el-sindrome-del-derecho/#respond</comments>
      <dc:creator><![CDATA[Amalio Rey]]></dc:creator>
      <pubDate>Tue, 19 May 2026 21:23:19 +0000</pubDate>
      <category><![CDATA[Bienestar]]></category>
      <category><![CDATA[Educación]]></category>
      <category><![CDATA[Mi libro]]></category>
      <category><![CDATA[Pensar bien]]></category>
      <guid isPermaLink="false">https://www.amaliorey.com/?p=10183</guid>
      <description><![CDATA[<p>Confundimos el anhelo de justicia con la fantasía de un mundo perfecto. Mientras tanto, la realidad nos recuerda que el amor puede llegar tarde, que el esfuerzo no siempre se reconoce y que la impunidad circula con una soltura irritante.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.amaliorey.com/2026/05/19/el-sindrome-del-derecho/">El síndrome del derecho</a> se publicó primero en <a href="https://www.amaliorey.com">Amalio Rey | Blog de innovación con una mirada humanista</a>.</p>
]]></description>
      <content:encoded><![CDATA[<div style="margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;" class="sharethis-inline-share-buttons" ></div>
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><strong>POST Nº 745</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph" style="font-size:16px">Este es un extracto del libro <a href="https://www.amaliorey.com/2026/04/06/mas-libros-que-hijos-nace-vidas-que-importan/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong><em>VIDAS QUE IMPORTAN:</em> <em>Cómo habitar con intención un mundo adicto a los atajos</em></strong></a> (Almuzara, 2026)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una aspiración que casi nadie cuestiona: «la vida debe ser justa». Pero una cosa es desear justicia y otra muy distinta convertir ese ideal en una exigencia, como si el mundo estuviera obligado a comportarse según nuestras expectativas morales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pensamos entonces como si existiera un pacto implícito: hacer lo correcto siempre trae recompensa, la generosidad es correspondida y el esfuerzo conduce inevitablemente al éxito. «Si somos buenas personas, todo nos irá bien», dice el mantra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero… ¿de dónde salió esa promesa? ¿Quién firmó semejante acuerdo?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Confundimos el anhelo de justicia con la fantasía de un mundo perfecto. Mientras tanto, la realidad nos recuerda que el amor puede llegar tarde, que el esfuerzo no siempre se reconoce y que la impunidad circula con una soltura irritante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El deseo de previsibilidad nos empuja a creer en un karma automático: que quien juega limpio triunfa y quien manipula cae. Pero basta mirar alrededor para ver que no siempre ocurre. La justicia no opera como máquina expendedora. A veces, sencillamente, no opera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nada garantiza que lo que creemos merecer suceda. Y aun así, tendríamos que seguir haciendo lo correcto, sin esperar aplausos ni recompensas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En una sociedad obsesionada con la gratificación instantánea, esa actitud es casi contracultural: sostener el esfuerzo sin certeza de resultado, perder sin perderse, apostar al largo plazo y aceptar la ambigüedad de ciertos hechos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La dificultad para asumir la frustración está ligada al llamado «síndrome del derecho»: la idea de que tenemos derecho automático a la plenitud. Amor por existir. Éxito por intentarlo. Salud por cuidarnos. Y cuando la vida no sigue el guion, estalla la indignación. Sufrimos doblemente: por lo que no conseguimos y por la injusticia percibida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me encanta la lucidez con que explica esto la escritora <strong><a href="https://www.acantilado.es/catalogo/las-pequenas-virtudes/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Natalia Ginzburg</a></strong>: «Es mejor que nuestros hijos sepan desde la infancia que el bien no recibe recompensa y el mal no recibe castigo. Y, aun así, es preciso amar el bien y odiar el mal».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tiene razón. No firmamos nada al nacer. No hay cláusulas que garanticen que si hacemos A y B llegará C. Lo único que tenemos es nuestra capacidad de actuar con integridad, aunque el entorno sea adverso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La realidad es ambigua, imperfecta, desigual. La madurez emocional consiste en dejar de pelear contra ese dato. Nadie nos debe felicidad, salud ni reconocimiento. Dejemos de tratarnos como víctimas si el mundo gira en otra dirección.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Quién dijo que la vida es justa? Nadie. Pero podemos serlo nosotros: con lo que hacemos, con cómo influimos, con la manera en que reducimos o amplificamos el daño.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso es lo único que importa.</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="font-size:12px"><strong>NOTA:</strong> La imagen pertenece al álbum de <strong><a href="https://pixabay.com/es/photos/gente-hombre-chico-frustraci%c3%b3n-2568886/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">StockSnap </a></strong>en Pixabay.com. Si te ha gustado el post, puedes suscribirte para recibir en tu buzón las siguientes entradas de este blog. Para eso solo tienes que introducir tu dirección de correo electrónico en el recuadro de <em>«suscríbete a este blog</em>” que aparece en la homepage. También puedes seguirme en la red social <strong><a href="https://bsky.app/profile/amaliorey.bsky.social" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Bluesky </a></strong>o visitar&nbsp;mi otro blog: <strong><a href="http://bloginteligenciacolectiva.com/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Blog de Inteligencia Colectiva</a></strong>. Asimismo, aquí tienes más información sobre mi último libro: «<strong><a href="https://www.amaliorey.com/2026/04/06/mas-libros-que-hijos-nace-vidas-que-importan/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">VIDAS QUE IMPORTAN: Cómo habitar con intención un mundo adicto a los atajos</a></strong>» y en este enlace <strong><a href="https://www.amaliorey.com/quiero-el-libro/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">¿Dónde adquirirlo? </a></strong></p>
<div style="margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;" class="sharethis-inline-share-buttons" ></div><p>La entrada <a href="https://www.amaliorey.com/2026/05/19/el-sindrome-del-derecho/">El síndrome del derecho</a> se publicó primero en <a href="https://www.amaliorey.com">Amalio Rey | Blog de innovación con una mirada humanista</a>.</p>
<img src="https://feedpress.me/link/9670/17344449.gif" height="1" width="1"/>]]></content:encoded>
      <wfw:commentRss>https://www.amaliorey.com/2026/05/19/el-sindrome-del-derecho/feed/</wfw:commentRss>
      <slash:comments>0</slash:comments>
    </item>
    <item>
      <title>Decisiones precargadas</title>
      <link>https://feedpress.me/link/9670/17340972/decisiones-precargadas</link>
      <comments>https://www.amaliorey.com/2026/05/14/decisiones-precargadas/#respond</comments>
      <dc:creator><![CDATA[Amalio Rey]]></dc:creator>
      <pubDate>Thu, 14 May 2026 07:11:10 +0000</pubDate>
      <category><![CDATA[Bienestar]]></category>
      <category><![CDATA[Consultoría]]></category>
      <category><![CDATA[Estrategia]]></category>
      <category><![CDATA[Lecturas]]></category>
      <category><![CDATA[Mi libro]]></category>
      <guid isPermaLink="false">https://www.amaliorey.com/?p=10178</guid>
      <description><![CDATA[<p>La «fatiga por decisión» no se combate con más fuerza de voluntad, sino «precargando» elecciones, lo que permite pensar una vez para ejecutar muchas.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.amaliorey.com/2026/05/14/decisiones-precargadas/">Decisiones precargadas</a> se publicó primero en <a href="https://www.amaliorey.com">Amalio Rey | Blog de innovación con una mirada humanista</a>.</p>
]]></description>
      <content:encoded><![CDATA[<div style="margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;" class="sharethis-inline-share-buttons" ></div>
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><strong>POST Nº 744</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph" style="font-size:16px">Este es un extracto del libro <a href="https://www.amaliorey.com/2026/04/06/mas-libros-que-hijos-nace-vidas-que-importan/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong><em>VIDAS QUE IMPORTAN:</em> <em>Cómo habitar con intención un mundo adicto a los atajos</em></strong></a> (Almuzara, 2026)</p>



<p class="wp-block-paragraph">En los talleres, la improvisación es parte del encanto del oficio. Ese margen de libertad permite disfrutar el proceso y lo separa de la rigidez milimétrica de la industria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, buena parte del trabajo artesano está guiada por reglas claras y decisiones tomadas previamente. Seguir un plan aporta orden y estructura, y permite moverse con rapidez en las tareas de la profesión que más se benefician de flujos ágiles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada decisión, por mínima que parezca, consume un fragmento de nuestra limitada energía mental. Elegir qué ropa ponernos, qué comer, cuándo ejercitarnos o qué tarea abordar en el trabajo se convierte en pequeñas fricciones que se acumulan y desgastan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A esto se le llama «fatiga por decisión». Y no se combate con más fuerza de voluntad, sino con estrategia. Establecer criterios claros para «precargar» elecciones permite pensar una vez para ejecutar muchas. Y separar ambos momentos es clave, porque requieren habilidades y recursos distintos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Imagina tu estantería saturada de libros. Cada vez que terminas uno, te abruma elegir el siguiente: ¿cuál leo ahora? Probablemente lo decidas al azar o por impulso. Pero si dedicas un momento tranquilo a organizar un orden de lectura, basado en una lógica consistente, luego solo tendrás que tomar el siguiente de la cola. Cada elección futura se vuelve automática. Esto es «precargar” decisiones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otra herramienta poderosa es definir reglas claras para decisiones repetitivas. Protegen de la ambigüedad y de la debilidad que aparece cuando estamos cansados o distraídos. Por ejemplo: «en las tres primeras horas del día no reviso redes sociales» o «salgo a correr todos los días después del trabajo». Sin reglas, los hábitos se posponen y las excusas se multiplican. Al convertir lo que quieres hacer en tu opción predeterminada, ahorras mucha energía mental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto aplica a todo. Planear el menú semanal el domingo evita elecciones impulsivas durante los siguientes días. Repetir combinaciones de ropa o reglas simples para vestirse elimina dudas innecesarias frente al armario. En el trabajo, organizar bloques por prioridad o tipo de tarea evita la fatiga de decidir constantemente. Si el gimnasio está fijado para martes y jueves a las 19:00, la elección deja de ser un peso diario. Y la claridad mental que se gana es increíble.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo mismo ocurre con las finanzas: un presupuesto pensado con la cabeza fría evita las tentaciones; cada compra deja de depender del ánimo del momento. Y en el tiempo libre, fijar días concretos para cafés o cenas con amigos transforma encuentros de azar en compromisos que fortalecen relaciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tener un plan no implica rigidez, sino libertad. Permite alinear las acciones con los objetivos. Aporta fluidez: ya no hace falta decidir en cada instante, porque ya se ha elegido con claridad de antemano, cuando tenías tiempo de calidad para anticiparte y hacerlo bien.</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="font-size:12px"><strong>NOTA:</strong> La imagen pertenece al álbum de <strong><a href="https://pixabay.com/es/photos/guardarropa-percha-vestidor-5961193/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">congerdesign </a></strong>en Pixabay.com. Si te ha gustado el post, puedes suscribirte para recibir en tu buzón las siguientes entradas de este blog. Para eso solo tienes que introducir tu dirección de correo electrónico en el recuadro de <em>«suscríbete a este blog</em>” que aparece en la homepage. También puedes seguirme en la red social <strong><a href="https://bsky.app/profile/amaliorey.bsky.social" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Bluesky </a></strong>o visitar&nbsp;mi otro blog: <strong><a href="http://bloginteligenciacolectiva.com/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Blog de Inteligencia Colectiva</a></strong>. Asimismo, aquí tienes más información sobre mi último libro: «<strong><a href="https://www.amaliorey.com/2026/04/06/mas-libros-que-hijos-nace-vidas-que-importan/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">VIDAS QUE IMPORTAN: Cómo habitar con intención un mundo adicto a los atajos</a></strong>» y en este enlace <strong><a href="https://www.amaliorey.com/quiero-el-libro/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">¿Dónde adquirirlo? </a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
<div style="margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;" class="sharethis-inline-share-buttons" ></div><p>La entrada <a href="https://www.amaliorey.com/2026/05/14/decisiones-precargadas/">Decisiones precargadas</a> se publicó primero en <a href="https://www.amaliorey.com">Amalio Rey | Blog de innovación con una mirada humanista</a>.</p>
<img src="https://feedpress.me/link/9670/17340972.gif" height="1" width="1"/>]]></content:encoded>
      <wfw:commentRss>https://www.amaliorey.com/2026/05/14/decisiones-precargadas/feed/</wfw:commentRss>
      <slash:comments>0</slash:comments>
    </item>
    <item>
      <title>Memento Mori</title>
      <link>https://feedpress.me/link/9670/17337067/memento-mori</link>
      <comments>https://www.amaliorey.com/2026/05/08/memento-mori/#respond</comments>
      <dc:creator><![CDATA[Amalio Rey]]></dc:creator>
      <pubDate>Fri, 08 May 2026 19:04:10 +0000</pubDate>
      <category><![CDATA[Bienestar]]></category>
      <category><![CDATA[Innovación personal]]></category>
      <category><![CDATA[Offtopic]]></category>
      <category><![CDATA[Paradojas]]></category>
      <guid isPermaLink="false">https://www.amaliorey.com/?p=10171</guid>
      <description><![CDATA[<p>POST Nº 743 Todos sabemos que vamos a morir. A diferencia de otros seres vivos, los humanos somos los únicos conscientes de nuestra mortalidad, aunque la mayor parte del tiempo vivamos como si lo olvidáramos. Por si no lo sabes, la expresión latina memento mori significa «recuerda que morirás». Su origen no es del todo [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://www.amaliorey.com/2026/05/08/memento-mori/">Memento Mori</a> se publicó primero en <a href="https://www.amaliorey.com">Amalio Rey | Blog de innovación con una mirada humanista</a>.</p>
]]></description>
      <content:encoded><![CDATA[<div style="margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;" class="sharethis-inline-share-buttons" ></div>
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><strong>POST Nº 743</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Todos sabemos que vamos a morir. A diferencia de otros seres vivos, los humanos somos los únicos conscientes de nuestra mortalidad, aunque la mayor parte del tiempo vivamos como si lo olvidáramos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por si no lo sabes, <strong>la expresión latina <em>memento mori</em> significa «recuerda que morirás».</strong> Su origen no es del todo claro, pero suele vincularse con una costumbre romana: cuando un general regresaba victorioso, un asistente le repetía esa frase al oído para recordarle que, pese a la gloria, seguía siendo mortal. Era un gesto de humildad y una advertencia contra la soberbia, una forma de poner en perspectiva la fragilidad de la existencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En nuestra cultura, donde hablar de la muerte es un tabú, esta idea puede sonar incómoda. Muchos creen innecesario subrayar lo evidente. Sin embargo, no es un recordatorio negativo: <strong>aceptar la finitud es una manera de despertar del piloto automático. </strong>Saber que el tiempo es limitado obliga a enfocarse en lo que realmente importa y a vivir con más conciencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es cierto que para algunas personas pensar en la muerte genera ansiedad o rechazo. Por eso, el modo de transmitir el mensaje importa, y mucho. En lugar de «recuerda que vas a morir», queda mejor: «aprovecha bien tu tiempo, recuerda que es limitado». Así deja de sonar fúnebre y se transforma en una invitación a la acción.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una mayor cercanía del final debería aumentar la conciencia y el diálogo sobre la muerte, pero en cambio suele generar evitación. Se da una paradoja: cuanta más edad tenemos, más rechazamos pensar en la muerte. Somos conscientes de que estamos más cerca. Sin embargo, precisamente por esa misma razón, sería cuando más deberíamos considerarla, para aprovechar mejor el tiempo que nos queda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entendido en positivo, <strong>el <em>memento mori</em> no es un culto a la muerte, sino una consigna vital.</strong> Nos ayuda a dejar lo superfluo y concentrarnos en lo que aporta sentido. También funciona como antídoto contra la vanidad, tal como lo entendían los romanos. No es una idea sombría, sino un recordatorio de que la vida merece ser vivida en toda la plenitud que se nos ofrece.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No debería hacer falta un accidente o un susto de salud para reaccionar. Recordar que «cada día podría ser el último» es un recurso poderoso para priorizar y actuar. Esa conciencia de que los días están contados es, irónicamente, el mejor estímulo para aprovecharlos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay muchas formas prácticas de integrar esta perspectiva en la vida diaria. Desde ponerse en el móvil una frase o aforismo que lo recuerde a menudo, hasta un reloj de arena o un objeto que sirva de amuleto para activar la consigna. El bloguero Tim Urban popularizó el «<strong><a href="https://waitbutwhy.com/2014/05/life-weeks.html">Calendario de vida</a></strong>», una cuadrícula donde cada semana es una casilla. Con una esperanza de vida de 84 años en España, serían unas 4.368 casillas. Las ya vividas se marcan, y las que quedan en blanco muestran de forma gráfica e irrefutable el tiempo disponible que hay que aprovechar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También hay hábitos sencillos. <strong>Empezar el día preguntándose «si hoy fuera el último, ¿qué merecería mi atención?» da perspectiva.</strong> Terminarlo anotando tres cosas pequeñas por las que estar agradecido ayuda a valorar lo cotidiano. Un café, una conversación, un paseo… gestos mínimos que, al recordar que no son eternos, se disfrutan más.</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="font-size:12px"><strong>NOTA:</strong> La imagen pertenece al álbum de <a href="https://pixabay.com/es/photos/c%c3%a1mara-equipaje-fotos-polaroid-514992/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>congerdesign </strong></a>en Pixabay.com. Si te ha gustado el post, puedes suscribirte para recibir en tu buzón las siguientes entradas de este blog. Para eso solo tienes que introducir tu dirección de correo electrónico en el recuadro de <em>«suscríbete a este blog</em>” que aparece en la homepage. También puedes seguirme en la red social <strong><a href="https://bsky.app/profile/amaliorey.bsky.social" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Bluesky </a></strong>o visitar mi otro blog: <strong><a href="http://bloginteligenciacolectiva.com/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Blog de Inteligencia Colectiva</a></strong>. Asimismo, aquí tienes más información sobre mi último libro: «<strong><a href="https://www.amaliorey.com/2026/04/06/mas-libros-que-hijos-nace-vidas-que-importan/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">VIDAS QUE IMPORTAN: Cómo habitar con intención un mundo adicto a los atajos</a></strong>» y en este enlace <strong><a href="https://www.amaliorey.com/quiero-el-libro/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">¿Dónde adquirirlo? </a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
<div style="margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;" class="sharethis-inline-share-buttons" ></div><p>La entrada <a href="https://www.amaliorey.com/2026/05/08/memento-mori/">Memento Mori</a> se publicó primero en <a href="https://www.amaliorey.com">Amalio Rey | Blog de innovación con una mirada humanista</a>.</p>
<img src="https://feedpress.me/link/9670/17337067.gif" height="1" width="1"/>]]></content:encoded>
      <wfw:commentRss>https://www.amaliorey.com/2026/05/08/memento-mori/feed/</wfw:commentRss>
      <slash:comments>0</slash:comments>
    </item>
  </channel>
</rss>
