El “control coercitivo” en casos de violencia doméstica y las razones para penalizarlo en Australia

El “control coercitivo” en casos de violencia doméstica y las razones para penalizarlo en Australia

El “control coercitivo” en casos de violencia doméstica y las razones para penalizarlo en Australia Source: Pixabay / vuongbibiptp

Una abrumadora mayoría de mujeres asesinadas por sus parejas en Australia están sujetas a un patrón de comportamiento llamado control coercitivo, una conducta que no es considerada un delito penal, pero que está bajo un proceso de revisión político tras los pedidos de víctimas y expertos en criminología y violencia doméstica.


El control o poder coercitivo es definido como una estrategia que usan las personas narcisistas en sus relaciones íntimas con parejas, amigos o empleados para dominar, controlar, humillar e intimidar a otra persona.

En Australia el control coercitivo es reconocido por algunas leyes civiles de los estados y territorios, pero no es considerado un delito, a menos que el agresor haya acosado o agredido físicamente a su víctima, dañado la propiedad o incumplido una orden de intervención.


Puntos destacados:

  • El control coercitivo es definido como un tipo de abuso psicológico, a menudo detectado en casos de violencia doméstica, que por el momento no es considerado un delito en Australia.
  • Una de sus carácteristicas es el aislamiento intencional de la víctima y la prohibición de su derecho de comunicarse con amigos, familiares y personas que pueden ofrecerle apoyo de manera física, por teléfono o en línea.
  • Australia no considera un delito que una persona cometa conductas controladoras coercitivas contra una pareja íntima, pero los gobiernos estatales y territoriales están estudiando la posibilidad de criminalizar la conducta.

La criminalización de esta conducta se encuentra actualmente en la agenda política de todos los gobiernos estatales y territoriales, pero el debate permanece candente entre los grupos de expertos y defensores en la lucha contra la violencia familiar, en particular los grupos que representan a las comunidades marginadas.

A ellos les preocupa que los comportamientos que entran dentro de la definición del control coercitivo sean demasiado difíciles de diferenciar y que incluso su penalización resulte contraproducente para las víctimas.

En febrero de 2021, un comité conjunto del Parlamento de Nueva Gales del Sur abordó las potenciales reformas legales y el enfoque de sus políticas respecto al control coercitivo, lo que abre la puerta en este estado, como en Queensland, a su penalización.
Uno de los mayores beneficios de criminalizar el control coercitivo es que los perpetradores tendrán claro que lo que están haciendo es inaceptable e ilegal , dijo la Dra. O’Connor.
Durante las audiencias del comité parlamentario, la periodista de investigación y autora Jess Hill abrió la audiencia calificando la criminalización del control coercitivo como "el cambio de paradigma masivo que estamos buscando en este país".

"Las víctimas de malos tratos suelen decir que cuando escuchan la lista de estos comportamientos se les enciende la bombilla, sobre todo a las que no reconocen que lo que están viviendo es maltrato, o a las que rara vez o nunca son agredidas físicamente", dijo Hill.

El caso de Jasmine

Jasmine (nombre ficticio para proteger su identidad) se mudó a Melbourne hace dos años de la India para casarse con un hombre que conoció allí y que había pasado meses cortejándola.

Pero explica que una vez que llegó a Melbourne, se sintió como una rehén en su propia casa.

“Me mudó a una casa compartida y me dejó allí sola … no había televisión, ni muebles y mi habitación estaba vacía. Simplemente venía y me obligaba a tener sexo y luego desaparecía”, dijo Jasmine.

Su futuro esposo también le quitó su teléfono, le impidió tener contacto con su familia y amigos y le ordenó que no hablará con ninguna otra persona. Jasmine cuenta que al principio no podía definir su situación, pero ahora se da cuenta que el abuso que experimentó no fue solo físico sino también incluyó control coercitivo.
Me mudó a una casa compartida y me dejó allí sola … simplemente venía y me obligaba a tener sexo y luego desaparecía, dijo Jasmine (sobreviviente de violencia familiar).
Varias investigaciones muestran que este tipo de conducta siempre está presente en los homicidios en el plano familiar. Una investigación reciente en Nueva Gales del Sur encontró que 77 de 78 perpetradores de violencia doméstica que mataron a sus parejas usaron el control coercitivo en la relación.

La Dra Manjula O'Connor del Australasian Center for Human Rights & Health está convencida de que la penalización de esta conducta salvará vidas.

"Uno de los mayores beneficios de criminalizar el control coercitivo es que los perpetradores tendrán claro que lo que están haciendo es inaceptable e ilegal ".

Agrega que la criminalización de este comportamiento también ayudaría a la policía a ofrecer mayor protección a las víctimas, ya que podría simplificar la identificación de conductas ilegales y asistiría en " determinar qué tipo de castigo es apropiado".

Debate sobre la criminalización del control coercitivo

La sobreviviente de violencia doméstica, Nicole Lee, cuyo exesposo está cumpliendo una condena de cárcel de dos años y medio después de declararse culpable de abusarla, teme que criminalizar el control coercitivo podría empeorar la situación de las víctimas.

Lee tiene una discapacidad y experimentó 10 años de violencia familiar perpetrada por su exmarido, quien también era su cuidador.

“Muchas de nosotras [víctimas] hemos sufrido porque los perpetradores usaron el sistema en contra nuestra; yo soy una de esas personas. [Mi agresor] contactó a la policía para que me internaran bajo las leyes de salud mental”, explica Nicole.

Uno de sus principales temores con respecto a la penalización de las conductas coercitivas es que un agresor utilice la ley para pintar a una víctima como “una mujer histérica y loca”, como ocurrió en su caso.

Pero Nemat Kharboutli de Muslim Women Austral, afirma que criminalizar la conducta es solo parte de la respuesta necesaria para proteger a las mujeres y niños.

“Lo que necesitamos es una reforma cultural importante y necesitamos financiación adecuada para los servicios de primera línea.

“Necesitamos capacitación para la policía, necesitamos pautas judiciales y debemos buscar tribunales especializados.

“Pero más allá de eso, debemos observar el comportamiento de los hombres, reformar los programas disponibles y la educación comunitaria”, agregó.

El control coercitivo en la agenda política australiana

Tasmania es el único estado que ha legislado (2004) contra conductas de control coercitivo, pero los enjuiciamientos han sido escasos.

En el resto del país el tema todavía se está debatiendo.

Un grupo de trabajo independiente de Queensland está realizado una consulta sobre leyes de control coercitivo para presentar un informe antes de octubre.
Criminalizar la conducta es solo parte de la respuesta que necesitamos para proteger a las mujeres y niños, dijo Nemat Kharboutli de la organización Muslim Women Austral.
En Nueva Gales del Sur se está realizado una investigación parlamentaria sobre la posibilidad de criminalizar la conducta. Los resultados se presentarán en junio.

En el Territorio del Norte, el Gobierno está considerando criminalizar el abuso doméstico mientras que, en Victoria, el Gobierno está explorando opciones para intensificar sus respuestas.

En Australia del Sur, existe un proyecto de ley que se encuentra actualmente ante el parlamento.

Si bien los expertos coinciden en que es necesario reconocer y comprender urgentemente el control coercitivo, algunos afirman que el sistema de justicia penal australiano no está preparado para introducir un delito autónomo, y hacerlo podría suponer un mayor daño para las comunidades marginadas.

Servicios de apoyo para casos de violencia familiar y doméstica

  • 1800 Línea de ayuda nacional RESPECT: 1800 737 732
  • Lifeline (línea de crisis las 24 horas): 131 114
  • Relationships Australia: 1300 364 277
  • Otros recursos que pueden ayudar:
  • WIRE: 1300 134 130
  • Victims of Crime (o el servicio de víctimas de delitos en su estado o territorio): 1800 819 817
  • Si está en peligro inmediato, llame a la policía al triple cero
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